Limpieza facial dermatológica: mucho más que un tratamiento estético

Una limpieza facial dermatológica va mucho más allá de un procedimiento estético. Es un tratamiento médico que combina técnicas profesionales, productos de grado clínico y una evaluación dermatológica previa para tratar la piel en profundidad. En Dermastage, este proceso busca eliminar impurezas, exceso de sebo y células muertas, promoviendo una piel más limpia, luminosa y saludable.

A diferencia de las limpiezas convencionales, la limpieza facial dermatológica está supervisada por un especialista, lo que garantiza seguridad, precisión y resultados duraderos. En este protocolo se emplean equipos médicos, sueros con activos específicos y técnicas adaptadas al tipo de piel —ya sea grasa, sensible, mixta o con acné—. El objetivo no es solo mejorar la apariencia, sino también prevenir brotes, controlar el exceso de grasa y estimular la regeneración celular.

Realizar este tratamiento dermatológico facial de manera regular contribuye a mantener los poros limpios, potenciar la eficacia de otros tratamientos y equilibrar la microbiota cutánea. Se recomienda una sesión mensual o cada seis semanas, según las necesidades de la piel. En Dermastage, los protocolos se personalizan, incluyendo limpiezas con extracción manual, aparatología médica o combinaciones con peelings suaves según el diagnóstico.

Confiar en un dermatólogo es la mejor forma de cuidar tu piel de manera profesional. En Dermastage, cada limpieza facial es parte de un plan integral de salud cutánea, diseñado para equilibrar, oxigenar y revitalizar la piel con resultados visibles desde la primera sesión. Porque limpiar tu piel no es solo cuestión de estética, sino de bienestar dermatológico.