Toxina botulínica vs. ácido hialurónico: diferencias y cuándo elegir cada uno

La combinación toxina botulínica y ácido hialurónico es una de las más utilizadas en dermatología estética para lograr resultados naturales, equilibrados y duraderos. Aunque muchas veces se mencionan juntos, su función y aplicación son completamente distintas. En Dermastage, ambos tratamientos se integran dentro de un enfoque de armonización facial médica, diseñado según las necesidades de cada paciente.

El tratamiento con toxina botulínica actúa relajando los músculos responsables de las líneas de expresión. Es ideal para suavizar arrugas dinámicas en zonas como frente, entrecejo o patas de gallo, logrando un aspecto más descansado y rejuvenecido sin alterar la naturalidad. Su efecto es temporal, con una duración aproximada de cuatro a seis meses, y debe ser aplicado únicamente por un dermatólogo certificado.

El relleno con ácido hialurónico tiene un propósito distinto: restaurar volumen y mejorar la hidratación profunda de la piel. Se utiliza para definir pómulos, contornear el mentón, proyectar labios o rellenar surcos nasogenianos. Además de su función estructural, el ácido hialurónico estimula la producción de colágeno, otorgando firmeza y elasticidad. En Dermastage, su aplicación es personalizada y busca mantener proporciones armónicas.

Cuando se aplican de forma complementaria, la armonización facial médica con toxina botulínica y ácido hialurónico ofrece un rejuvenecimiento integral: la toxina relaja, el ácido reestructura. Esta sinergia debe realizarse bajo diagnóstico dermatológico, considerando la anatomía facial y la edad de la piel. En Dermastage, los tratamientos se realizan con precisión científica, garantizando resultados naturales, seguros y perfectamente equilibrados.